Reduce gastos en la calefacción con la biomasa.

La biomasa es una tecnología muy madura en Europa que, hace más de una década, llegó a España para quedarse. Es la fuente de energía que proviene de la materia orgánica de origen biológico. Por ejemplo, si quemas leña en una estufa para obtener calor, hablamos de biomasa, de la que obtenemos un valor o rendimiento energético al que llamamos biocombustible, y del que tenemos tres tipos:

  • Biocombustibles sólidos: leña, paja, astillas, pellets, briquetas, carbón vegetal.
  • Biocombustibles líquidos: bioetanol, biodiesel.
  • Biocombustibles gaseosos: biogás.

Los que utilizamos habitualmente en el sector doméstico son los pellets, las briquetas y las astillas. Los dos primeros son muy adecuados para estufas de salón y pequeñas calderas, y las astillas están indicadas para instalaciones de gran potencia en edificios con mucho consumo, ya que su precio por unidad de energía es mucho menor.

La biomasa es la “estrella”, entre las tecnologías que se nutren de las energías renovables, cuando hablamos de fuentes que se nutren de calor. Actualmente, es capaz de hacer frente económicamente a las clásicas calderas de gasoil porque el combustible resulta mucho más económico y, en el caso de las instalaciones con gas natural, también supone una inversión rentable a largo plazo por la estabilidad del precio de la biomasa (al menos hasta el día de hoy), algo poco habitual en el caso de los combustibles fósiles.

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