Cómo ahorrar energía con los electrodomésticos

El creciente consumo de energía y la limitación de los recursos energéticos generan efectos negativos en el medio ambiente, por ello es importante tomar conciencia de la necesidad de ahorrar energía al utilizar los electrodomésticos puesto que un control del consumo energético incrementa significativamente el ahorro para el usuario.

Una buena manera de ahorrar es siguiendo las recomendaciones indicadas por los fabricantes en los folletos de instrucciones de uso. Y adquiriendo electrodomésticos con índices de eficiencia energética elevados.

Para ahorrar, te mostramos aquí la relación de los aparatos de uso doméstico más habituales y que más energía consumen, así como los trucos que puedes utilizar para aligerar el peso de tu factura.

Frigorífico: Uno de los aspectos más importantes a tener en cuenta es su eficiencia energética porque es el electrodoméstico que más consume (un 18 por ciento del total) Por eso, debemos elegir uno de clase A (A+++, A++, A+) que consume hasta un 30 por ciento menos que otros aparatos menos eficientes. Acciones tan simples como no dejar la puerta abierta más tiempo del necesario, asegurarnos de que hemos cerrado bien la nevera o controlar que la temperatura es la adecuada aliviarán nuestro bolsillo. Además, debes saber que introducir alimentos excesivamente calientes incrementa el «esfuerzo» del frigorífico por enfriar y consume más.

Televisión: Supone un 12,2% de la energía. Es importante saber que un televisor en «stand by» (en espera de recibir órdenes) consumirá tanta energía apagado como un ordenador a pleno rendimiento. Se aconseja que se desconecten los aparatos eléctricos de manera que cuando no se vayan a utilizar queden totalmente desconectados de la red eléctrica.

Lavadora: Consume un 11,8% de la energía. Trucos tan sencillos como no ponerla a media carga, sino llena, utilizar el programa de lavado en frío siempre que podamos y optar por ciclos de lavado cortos nos ayudará, además de a ahorrar energía, a consumir menos agua.

Lavavajillas: Es otro de los aparatos en los que debemos tener especialmente en cuenta el etiquetado de consumo energético. Consume un 6,1% de la energía y, para ahorrar, podemos llevar acciones similares a las utilizadas en la lavadora, como elegir programas cortos de lavado y con temperatura fría.

Horno y vitrocerámica: En lo que a la vitrocerámica se refiere, debemos saber que cuanto más pequeño sea el recipiente utilizado menos energía consumiremos. También ahorraremos energía tapando los recipientes de cocción, apagando antes de tiempo ambos electrodomésticos para aprovecharnos del calor residual al finalizar la preparación, no abriendo la puerta del horno antes de acabar la cocción, utilizando recipientes de fondo grueso (reparten mejor el calor).

Fuente: IDAE

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